Cataratas del Iguazu

Buenas noches desde Hernandarias, departamento del Alto Paraná, Paraguay.

Lo que hoy he experimentado no tiene palabras.

No hay descripción que pueda adecuarse a lo vivido.

Aún estoy conmocionado por las cataratas del Iguazú.

Se mezclan en mi sensaciones: de ser todo nuevo, de querer volver a sentir las aguas sobre mi, de querer volver a sentir la fuerza del torrente.

Todo ha sido vivido, y ha sido hace unas horas. Es precioso, unicamente magnífico.

La emoción y a la vez una enorme sensación de paz interior se mezclan en mi interior.

Deben ser las cataratas, debe ser Iguazú.

Es una contradicción interna que sólo se resuelve con paz, ya que las cataratas siempre ganan. Son curativas, limpian realmente la mente de todo pensamiento y te dejan como el agua que cae sobre ti, en blanco.

El haber recorrido en lancha el rio hasta situarnos debajo de una de las caidas ha sido un momento liberador en mi vida.

Me ha liberado:

He gritado,

He reido,

Me he levantado,

Me he sentado,

Todo ha sido automático, innato

Lo mejor, el tragar el agua que caía

Lo mejor, la ceguera blanca sobre mi cuerpo

Gritar, llorar, temblar por la adrenalina, sentarse en el bote con las piernas cruzadas, viendo mis pies y mis piernas empapadas, oler el rio, otear en todas direcciones, y sólo encontrar la paz.

Desde la conmoción de mi felicidad, os envío un saludo con enorme amor.

Carta a David

Saludos,

Después de bastante tiempo, me he sentido con ganas de volver a poner algo en el blog.

La verdad que no he atravesado unos buenos momentos durante estos meses, pero ahora puedo decir que me encuentro en vías muy positivas de recuperación.

El nuevo aire, las nuevas gentes, todo lo que se respira por aquí es positivo. Esto es Paraguay. He venido acompañando a mi pareja.

Esto es realmente impresionante, ya iré metiendo entradas, pero de momento cuelgo una carta que le he enviado a un gran amigo al que hace tiempo que no veo. Os dejo con la misma.

" Buenas,

Me alegro de recibir noticias tuyas. Yo deje el trabajo en abril, he vuelto a vivir con mis padres y mi novia en casa.

Dispongo del tiempo y la paz necesarios para replantearme lo que voy a hacer a la vuelta.

Llevamos aquí desde el miércoles. Esto es increíble. Tuve la oportunidad de conocer Santa Cruz de Bolivia por un retraso en el vuelo. Es increíblemente pobre. Masqué hoja de coca, ya te contaré.

Ayer estuve en Asunción, una ciudad de estilo costero con mucha vida. Tenemos un vehículo alquilado con capacidad para 15 personas. Estuvimos comiendo frente el río Paraguay pescado del mismo día. Nunca había visto un río tan grande. Ya te contare todas mis peripecias por aquí.



Lo que mas me esta impresionando es la humildad de la gente. Aquí se vive en una comunidad enormemente entrelazada, es increíble el contraste. Todos se ayudan. Se respiran una paz y un amor que nunca había visto. Para ellos en eso se basa su supervivencia, y creo que es la opción mas inteligente, porque notas casi instantáneamente el calor y la calma de estas gentes, cosa que les habilita de forma óptima para llevar una vida pobre pero increíblemente feliz. Nosotros en España somos infelices en la mayoría de las ocasiones por problemas que, comparados con los aquí, ni siquiera merecen ser calificados como tales.

La verdad es que me esta dejando impresionado todo esto, ya te seguiré contando.

Un fuerte abrazo desde el otro hemisferio. "

Aquí concluye la carta, espero que os haya gustado.

Diálogo

Me gustaría improvisar al teclado un diálogo absurdo, origen de la creatividad, base para la creación:

Dos personas, entra la primera en una tienda de antigüedades. Le atiende un hombre viejo, de mediana edad.

- Buenos días.
- Y tan buenos, hasta que ha entrado usted.
- Vaya, no esperaba que me esperase.
- Yo tampoco esperaba su espera.
- Pero ,¿es pera, o manzana?
- ¿El qué?
- Espere, lo he olvidado.
- ¿A qué debo su visita?
- Buscaba algo antiguo.
- Pues si busca eso, váyase de aquí, esto es una tienda de antigüedades.
- ¿Cuál es la diferencia?
- Aquí no vendemos, ésto es una tienda.
- Vaya, usted me confunde... ¿Entonces qué hacen?
- Compramos, compramos compras.
- Ah, ahora entiendo, le venderé entonces mi compra, que aunque aún no halla comprado, pero no porque no pueda, si no porque no me venden.
- ¿Qué compra quiere usted vender?
- Pues le vendo la compra de ese reloj de cadena.
- Ahhh, ésto es fantástico. Trato hecho, le compro la venta. ¿Y cuánto es?
- Pues me debe usted 20 euros.
- Muy bien, aquí tiene usted los 20 euros y la compra de la venta de su compra, este magnífico reloj de cadena, que no es de cadena si no de cuerda.
- Ohh, pero usted me confunde de nuevo, ¿es de cadena o de cuerda?.
- Pues depende, en ocasiones se comporta como uno de cadena, y en otras como uno de cuerda.
- ¿Cuál es la diferencia?
- Pues que cuando es de cadena queda muy elegante, pero se atrasa, y cuando es de cuerda, ya puede usted imaginarse.
- Entonces, ¿qué me recomienda usted?
- Yo le recomendaría llevarse uno de cadena y uno de cuerda. Así podrá ir usted elegante a la par que puntual.
- Vaya, usted me sorprende, que hombre tan sutil.
- Y que usted lo diga.
- Si si, yo lo digo, ¿es que no acaba de escucharlo?
- De acuerdo, ¿entonces se lleva los dos?
- Claro, como no caballero, su amabilidad me deslumbra.
- De eso se trata.
- ¿Cómo ha dicho?
- No nada, que el trato está hecho.
- Oh, por supuesto, aquí tiene, 40 euros y... ¿pero no decía que en esta tienda no se vendía?...
- (con el dinero en la mano) No recuerdo haber dicho eso.
- mmmm, ésto me extraña... en fin, deme los relojes.
- Como bien acaba usted de decir, en esta tienda no se vende.
- Y entonces, ¿El dinero que acabo de darle?.
- No lo se, eso es asunto suyo. De buen grado le agradezco su amabilidad y filantropía.
- Pero, devuélvame el dinero.
- No, como usted bien ha dicho, aquí no se vende, aunque... Esta bien, por ser usted, haré una excepción. Sepa usted que se reconocer a la gente que merece la pena en cuanto la veo, y tenga presente que sólo me saltaré mis propias normas porque me ha parecido usted una gran persona.
- Ohhh, pero usted me halaga, usted exagera...
- No, amigo, no se ruborice, uno ha de quererse a si mismo, y para ayudarle en dicha empresa, le vendo los 40 euros que usted quiere recuperar.
- Ohh, que amable, usted si que sabe lo que es el altruismo.
- Y que usted lo diga, y para que vea, se lo voy a cobrar a precio de fábrica: 40 euros y recupera usted su dinero, además de haber ganado en autoestima.
- Ohh, amigo, sin duda me siento emocionado. Tome, tome los 40 euros y deme mis 40.
- (Dándole los 40 euros). Aquí tiene, y difrútelos. Por cierto, para que vea cuan magnánimo puedo llegar a ser, no le cobro los relojes, me los quedo yo sin pedirle nada a cambio.
-(Saliendo de la tienda, quitándose el sombrero y haciendo demás reverencias). Ohh, gracias, gracias, es usted todo amabilidad, sin duda, que hombre... Buenos días!

Recomendación musical

Saludos,

En este momento me gustaría haceros una humilde recomendación. La verdad es que me apetece compartir con vosotros parte de lo que me gusta escuchar.
Ahora mismo estoy escuchando algo de Chopin. Empecé a conocer a este músico a través de sus nocturnos, y la verdad que me encanta. Sin dudarlo recomiendo esta música para momentos de relax, y si queréis una paz total escuchad los nocturnos(no hace falta que sea de noche).
Se da la posibilidad de que experimentéis un bajón emocional incontrolado, porque si algo tiene esta música es que hace evocar de verdad.
Pero tranquilos, en realidad todo está bajo control, porque aquí viene mi segunda recomendación. Si sentís necesidad de subir la moral, que mejor que unos ritmos más cálidos, más tropicales, y para ésto propongo un poco de Astrud Gilberto, una de las voces más puras que he escuchado. Y si es acompañada de su marido, Stan Getz, virtuoso del saxofón, pues mejor. Esa fusión que hicieron de la bossa con el jazz me parece de lo mejor que he escuchado hasta hoy.

Pues nada, un poco de calma desde las regiones septentrionales de Europa y algo mucho más cálido y sensual desde el país carioca.

Que paseís un fin de semana muito gustoso, abrazos.

Hipocresía

La peor hipocresía que puede haber es mentirse a uno mismo.